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(Por Tania Gómez Perochena)*

Ruth Buendía. Foto: Musuk Nolte.

Servindi, 12 de marzo, 2019.- Las luchas de las mujeres originarias como aporte para pensar la política antiextractivista y la práctica feminista. Tal como explica Verónica Gago, en la actualidad el feminismo se ha repotenciado como uno de los movimientos con mayor potencial de cambio social.

A diferencia de otras luchas, las feministas han podido nutrirse de su capacidad de ser transversales. Es decir, de poder reconocer las distintas realidades de las mujeres, para poder armar estrategias de cambio.

Esto nos ha permitido entender los distintos retos de las vidas de cada tipo de diversidad de mujer: trabajadora del hogar, migrante, LGBTIQ, indígena, urbana, estudiante y otras; para poder entender la violencia que sufrimos y sus diversas manifestaciones.

<>Ser mujer indígena: mayor exclusión y desigualdad.

En el Perú, la mujer trabajadora del campo con ascendencia indígena es perfil recurrente entre los más pobres a nivel nacional.

Desde muy temprana edad, las mujeres indígenas se encuentran con brechas de educación y acceso a salud muy altos. Una mujer indígena estudia en promedio 2.7 años, mientras que una mujer no indígena estudia 7.3 años.

En cuanto al acceso a salud y justicia, una investigación del diario La República pudo mostrar q.e las niñas awajún de Condorcanqui (Amazonas) tienen tres veces más probabilidades de quedar embarazada que las niñas a nivel nacional.

En los casos en donde se da un embarazo por violación, 7 de cada 10 prescriben judicialmente. El Estado peruano, que siempre ha estado lejano de los pueblos indígenas, lo está aún más de las niñas indígenas.

El infierno de la mujer awajún. Foto: Leslie Searles / Ojo Público.

<>Intensificación del extractivismo: vida de la mujer indígena más precaria.

Esta situación se ha vuelto aún más precaria durante los últimos años. En un contexto de aumento de las concesiones de las actividades extractivas en las zonas rurales -que lleva al aumento de la contaminación ambiental, así como la migración laboral de los hombres-.

Las mujeres han tenido que trabajar más intensamente por el cuidado de sus familias y del territorio. Uno de los casos que refleja de una forma más alarmante esta situación es la realidad de las mujeres amazónicas kukama-cocamiria en un contexto de derrames de petróleo.

<>Ante el derrame, representación femenina en Cuninico.

Flor de María, mujer kukama y madre de familia, recogía su agua en las cochas cercanas a su casa en Cuninico (Loreto). En esas cochas, sus hijos nadaban y jugaban con los otros niños de la comunidad, y los adultos pescaban con maestría el alimento diario.

Sin poder evitarlo, sus vidas cambiaron drásticamente con el derrame de petróleo -una filtración masiva del Oleoducto norperuano de Petroperú- en el 2011 y 2013.

Ante la migración de los padres y la falta de respuesta efectiva del Estado, esta situación ha supuesto una carga emocional, laboral y física enorme para las madres kukama. Los llantos de los niños enfermos y las cosechas cada vez más malas se vuelven comunes.

El daño al territorio se siente como un dolor del propio cuerpo y alma. Ellas finalmente asumen el cuidado de sus familias y sus territorios, que supone una inédita carga de trabajo.

Las mujeres kukama habían estado históricamente encargadas de la producción del alimento, ya que pueden apelar al alma de las plantas con cantos especiales para alentar una buena producción. Con el derrame, se abandonaron las actividades tradicionales como la caza y la pesca.

Las mujeres debían trabajar intensamente en la agricultura y en la búsqueda de agua limpia para la mantención de sus hijos, que además enfrentan enfermedades por contaminación.

En este caso, Flor de María, en colaboración con aliados de organizaciones no gubernamentales en Lima, pudo representar a su comunidad en distintos foros en Lima y en el extranjero, mostrando lo difícil e injusta que es la vida kukama en la nueva Cuninico.

Ella y las otras madres de familia viven a diario los nuevos problemas que trajo la contaminación, lo que las hace interlocutoras muy importantes hacia el exterior.

Flor de María y sus envases para recolección de agua de lluvia. Foto: Midchel Meza / Ojo Público.

Organización de las mujeres indígenas: aportes a los feminismos.

Así como Flor de María, desde la representación comunal; como la boliviana Silvia Rivera Cusicanqui, desde la academia crítica; o Ruth Buendía, desde la organización indígena CARE (Central Ashaninka del Río Ene), las mujeres indígenas han empezado a activar políticamente en distintos espacios.

Una gobernanza más justa de las industrias extractivas, justicia ambiental, acceso igualitario a servicios de educación y salud, interculturalidad en los proyectos y políticas. Las diversas demandas desde las mujeres indígenas han sido promovidas por ellas mismas durante los últimos años.

El feminismo y las posiciones críticas del actual modelo económico necesitan escuchar sus demandas y reconocer sus aportes.

Es crucial entender que la afectación de las actividades extractivas en América Latina no solo implica la contaminación de los bosques y ríos, sino también los cuerpos y las relaciones que habitan estos espacios; y la capacidad de las familias de cuidar a los suyos y a los territorios que habitan.

<>Otro ejemplo de una organización de mujeres indígenas es Onamiap. / Foto: Onamiap.

Es necesario reconocer que las mujeres indígenas asumen el cuidado de la familia y el territorio porque sufren una carga excesiva de labores, y no porque son cuidadoras “innatas” de los humanos y la naturaleza.

Pensar en la carga del cuidado colectivo -tanto en la familia como en la política- es repensar los roles que se establecen entre hombres y mujeres, y las desigualdades que generan, ya sea en contextos urbanos o rurales.

Necesitamos enfatizar la necesidad de un feminismo capaz de tener espacios de diálogo genuinos entre la diversidad de mujeres y sus demandas.

Esta apuesta feminista permitirá que el movimiento abarque el cambio social a toda escala y rincón. La potencialidad de la interseccionalidad aún está por explorar en el Perú.

* Tania Gómez Perochena es socióloga de PUCP. Asistente de investigación en el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP).

<>Fuente: Publicado en el portal La Mula: https://taniagomez.lamula.pe/2019/03/06/la-potencia-de-las-mujeres-indigenas/tgomezpe/

https://www.servindi.org/actualidad-noticias/11/03/2019/la-potencia-de-las-mujeres-indigenas <>