Guatemala: Pueblo demasiado aguantador

(Por Dennis Orlando Escobar Galicia)

Latinoamérica Exuberante, 1 de octubre de 2018.- Puedo decir -por edad, conocimiento y praxis- que gobiernos de corte militar defensores de la oligarquía terrateniente han mantenido sojuzgada a la mayoría de la población guatemalteca.
Quienes alzaron la frente y pusieron el pecho para protestar y luchar por una nueva Guatemala fueron víctimas de la represión estatal. Muchos murieron y otros se vieron en la necesidad de emigrar antes de ser asesinados. Varios de los que se quedaron callaron y se acomodaron para no ser silenciados.
En el enfrentamiento interno del pueblo alzado versus el ejército oligarquía ocurrieron los más atroces crímenes de lesa humanidad: tortura y matanza de los más significativos líderes, así como también de quienes apenas se manifestaron para solidarizase.
Hubo también genocidio en pueblos originarios que se resistieron a ser avasallados una vez más. Por eso he llegado a la conclusión que Guatemala tiene un pueblo demasiado aguantador y que incluso lo han acobardado a través del terror.
El imperialismo norteamericano nos arrebató una primavera democrática (1944-1954) y aguantamos una contrarrevolución.
Durante ese largo periodo de más de treintaicinco años se impuso a gobiernos militares para favorecer a la oligarquía integrada por unas cuantas familias e impedir la prosperidad socio económica de la mayoría de la población. Debido a las presiones de la comunidad internacional se firmó la paz en 1996.
Firma cuestionada por quienes consideraron que la mayoría de la población seguiría estando al margen del desarrollo socioeconómico y considerando que la única solución era una revolución que realizara cambios estructurales para fundar una nueva Guatemala; incluso con cambio de nombre: Guatemaya.
¿Qué se logró después de la firma de la paz y los acuerdos? A decir verdad solo cambiaron las formas en que la oligarquía ejército continuó esquilmando a la mayoría de la población y depredando los riquísimos recursos naturales existentes en Guatemala.
No hace mucho la población se alzó y quitó al presidente y a la vicepresidenta (Pérez y Baldetti), dos criminales que se dedicaron a cometer atroces acciones para enriquecerse.
Esos pillos y algunos de sus adláteres guardan prisión y están siendo juzgados. Aprovechando la coyuntura un cómico de pacotilla entusiasmado por militares criminales ganó la presidencia con su eslogan «Ni corrupto ni ladrón».
La aguantadora e ingenua mayoría de la población creyó en el cómico y en el exrector de la única universidad estatal (USAC) y les dieron el voto. Ganaron las elecciones Jimmy Morales Cabrera y Jafeth Cabrera.
Recientemente fueron declarados non gratos por el Consejo Superior Universitario (CSU) y la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) de dicha universidad.
Actualmente Jimmy y Jafeth, dos especímenes de la estupidez y el cinismo, están gobernando a favor del retorno del pasado y obstaculizando que Guatemala sea un país del siglo XXI.
Se oponen rotundamente a combatir la corrupción y la impunidad y quieren que las armas nuevamente acallen a las personas de oposición.
¿Por qué Jimmy y Jafeth no quieren combatir la corrupción? Pues sencillamente porque tienen la «cola machucada» y son títeres de la oligarquía ejército que no quiere perder sus privilegios criminales. ¡El Estado está cooptado por el crimen organizado!
La Guatemala de hoy tiene un Gobierno tiranuelo que con cinismo se enfrenta a la ONU para impedir que la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICIG) siga contribuyendo, con el apoyo de la sociedad civil guatemalteca, a investigar los actos de corrupción y denunciar a los causantes.
El pueblo aguantador de Guatemala ha empezado a manifestarse. Ya salieron a las calles los grupos organizados de la población campesina, la mayoritaria del país.
Los estudiantes vanguardistas de la única universidad estatal (la USAC) y de universidades privadas de criterio democrático; así como también grupos organizados de mujeres, pobladores, pueblos indígenas y demás.
Por otro lado en Guatemala no existe un fuerte movimiento democrático popular, en virtud de que el sindicalismo burocrático ha sido prostituido y solo se preocupa por lo económico, tal el caso del magisterio liderado por el oportunismo.
Además el sindicalismo en la empresa privada es casi nulo porque ante el desempleo los patronos fácilmente desmantelan las acciones de organización del incipiente proletariado industrial.
La capa media, por su parte, es indefinida políticamente porque no quiere perder su confort de sector mediatizado.
«Es una clase tradicionalmente oportunista, ignorante y vulgar, propensa a comulgar sin reparos con ruedas de molino y a tragarse cualquier cosa por miedo y falta de identidad», escribió recientemente Raúl de la Horra.
Pero también hay intelectuales oportunistas que para llamar la atención se visten de revolucionarios impolutos e inventan sandeces paranoicas que contribuyen a crear mayor confusión y obstaculizar la unidad y el libre accionar de los inconformes.
Mientras tanto, el Gobierno torpe y cínico continúa dando muestras de actitudes dictatoriales y respondiendo a los intereses de la oligarquía militar, a fin de que las pocas acciones realizadas para acabar con la corrupción y la impunidad sean anuladas.
¿Qué pasará en los próximos días en un país gobernado por corruptos y ladrones, además de torpes y cínicos?
https://latinoamericaexuberante.org/guatemala-pueblo-demasiado-aguantador/ <>

 

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