Prensa Indigena Inicio

  • Flo6a.jpeg
  • Ase7.jpg
  • Rena9.jpeg
  • Inve6.jpg
  • Sep12d.jpg
  • Abren14b.png
  • Teme1.jpeg
  • Emi4c.jpg
  • Af13a.jpg
  • Ciu2b.jpg
  • Sep12b.jpg
  • Res9.jpeg
  • Am9c.jpg
  • Elsi8b.jpg
  • Convo6b.png
  • Deba16.jpg
  • Untu5.jpeg
  • Amazo4a.jpg
  • Laci3.jpg
  • Fam11.jpeg

Recibido de Javier Arjona, corresponsal de Prensa Indígena.org – 17 de diciembre.- Nos lo recuerda hoy el Comercio. Durante los meses que duró aquella acción varias actividades se propiciaron en Asturias, incluidos el testimonio de la madre de Néstor Cerpa, en el salón de actos de la Caja Rural en Gijón.
 
El presidente peruano ya había declarado en 1992 desmantelados los grupos MRTA y Sendero, por lo que esta acción guerrillera parecía constituir una sorpresa.
Sin embargo diversas fuentes (The Washington Times, Clarín), han indicado que los servicios de inteligencia sí que conocían con antelación esos planes y que por ello Fujimori no estaría en dicha recepción oficial.
Sí estuvieron entre los rehenes Alejandro Toledo, posterior presidente peruano, y Javier Díez-Canseco, diputado de la izquierda peruana fallecido hace dos años.
Un comando de 14 personas se hizo con el control de la residencia del embajador, que contaba con 300 oficiales y guardaespaldas fuertemente armados, y con 800 personas, de las cuales fueron liberadas mujeres, ancianos y personal de servicio, y otras lograron escapar por las ventanas, incluidos militares que se despojaron de sus uniformes. 72 personas quedaron 125 días en el recinto diplomático.
Y continuó por muchas semanas uno de los operativos más peliculeros de la historia.
Los guerrilleros exigían liberación de sus presos políticos y mejor trato en las cárceles. Toledo aseguró posteriormente que buscaban una amnistía que les permitiera actuar en política.
Fujimori envió emisarios que fueron acusados posteriormente de actuar como espías:
El crucifijo con cámara del obispo del Opus Dei  Cipriani (el “teólogo de Fujimori”, que había apoyado la pena de muerte en la nueva constitución tras el golpe fujimorista), las “informaciones” cuestionadas como nada neutrales del responsable de la Cruz Roja, los micro-micrófonos  incrustados en guitarras y víveres.
Y luego están los mineros. Que fueron traídos de Cerro de Pasco, escogidos por su profesionalidad, para excavar el túnel que usarían los militares para el asalto final.
Esos mineros fueron secuestrados a su vez con la excusa del secretismo, varios meses después sus esposas reclamaban su desaparición, se dijo que dos de ellos murieron durante este trabajo, estafados por el propio gobierno (que al parecer tenía una asignación especial para ellos) y acusaron a la empresa minera de despedir a varios de ellos.
10 años después los rescataron del anonimato para homenajearlos.
El diplomático y exrehén Hidetaka Ogura afirmó haber visto cómo tres guerrilleros  se rindieron ante los comandos en la Operación Chavín de Huántar. Ogura lo reiteró un año después, en su libro 'El diálogo obstruido'.
Por medio de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), los familiares de los emerretistas fallecidos presentaron una denuncia ante la Fiscalía. La Procuraduría para casos de Derechos Humanos ordenó las exhumaciones, que se realizaron en marzo del 2001.
Hasta entonces los cuerpos habían sido enterrados como NN, desconocidos, excepto varios de ellos cuyos familiares lograron ubicarlos.
Se encontraron cráneos con orificios de bala de atrás para adelante, difícilmente realizados en combate, entre otras heridas en el resto del cuerpo.
El cuerpo de Cerpa había sido acribillado por 42 proyectiles, 11 de ellos en la cabeza.
A Felicitas Cartolini, la madre de Néstor que había estado en Gijón, que vivía y vive en Francia, no la dejaron asistir al entierro de su hijo, y responsabilizó a Japón de haber permitido en su territorio de la embajada en Lima  la traición mientras negociaban.

Según un informe de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos, el expresidente Alberto Fujimori dio la orden de "no tomar ningún MRTA vivo", y sus órdenes se cumplieron.
Fujimori cumple condena en prisión, sentenciado por corrupción (espionaje y pago a periodistas y a congresistas) y por otros crímenes (asesinatos de La Cantuta-un profesor y nueve estudiantes de la Universidad, y Barrios Altos-15 personas incluido un niño de 8 años).
Distintos a los de la embajada nipona, que, por el contrario, le supusieron un enorme rédito político, con sus fotos posando sobre los cadáveres de los guerrilleros abatidos, algunas de ellas adolescentes.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199266
http://www.elcomercio.es/internacional/america-latina/201612/17/toma-embajada-japon-peru-20161217005816-rc.html
http://patioazul.blogspot.com.es/2007/04/secretos-del-tunel-el-libro-que.html